04 septiembre 2014

Ay Torre mi Torre Ay Torre Torremolinos - parte 1

Estoy de noche y de día metía en un torbellino...

Cuando uno se inclina por un destino tan ecléctico como Torremolinos, lo primero que tendría que haber considerado seriamente es sacarme de una vez el canné de conducir porque hay que ver lo mal que está comunicada Murcia con Andalucía, que total estamos cerquica pero la cosa no está tan sencilla como la pintan.

Después de considerar el autobús alsa (sí, antigua marca de flanes y helados para hacer en casa) y de dejarlo para mejor ocasión ya que si no hay opción de Supra donde una simpática azafata me ofrezca "sobados para desayunar" (azafata dixit) pues yo no viajo, aunque luego hubo alguna incursión autocarera de infausto recuerdo, pues nos fuimos en plan descendientes de la pata del Cid porque nos decidimos por el tren Murcia-Madrid y luego vía ave(crem) hasta Málaga. Chica, cómo es el ave... qué rápido, cuánta camisa de Spagnolo y de La Martina, niños vestidos estilo cursi mientras la mamá va en plan Lindsay Lohan y cuánto Louis Vuitton. La azafata de rigor pronuncia inglés igual de rápido que en los aviones, quizá con la esperanza de que así suena con mejor fluidez pero la "r" en Don't-forrrget-llor-pérsonal-bilonguins no se elimina así como así.

Después de coger el cercanías aparecemos en Torremolinos y, en plan La Ciudad No Es Para Mí preguntamos a una que tenía un puesto por dónde se llegaba al paseo marítimo. Rectifico, preguntó mi mozo porque yo soy más de lanzarme a la aventura en plan "si a la derecha está el mar pues nos metemos por la primera calle a la derecha y ya llegaremos". Bueno pues la muy achilipú nos dice que cojamos la segunda calle a la derecha y nos encontramos en una interminable sucesión de escaleras de amplios peldaños con rampa a la derecha que resbalaba un poquito. La bajada muy entretenida si vas a cuerpo gentil pero si vas tirando de maletas pues como que más jorobada. Al día siguiente supimos de la existencia de un ascensor que por treinta céntimos te deja cerquita del paseo.

Al fin llegamos al hotel y empezamos a explorar los alrededores. La playa no es que sea de tirar cohetes porque hay muchas piedrecitas puntiagudas al meterte en el agua, si a eso le sumamos que la temperatura del agua es potente de fría y que, además, das dos pasos y ya te tapa el agua... Sí, sí... ya sé que cómo es posible que no sepa nadar... Lo confieso, yo floto con cierta gracia pero no me pidas más. Yo soy más de pasear por la orilla en plan intenso, así como las señoras de peluquería que salen a andar a la caída de la tarde con la vana esperanza de que luego si se comen un helado ya lo han quemado... Ilusas. Además, hay que esquivar a los plastas plastorum de las palicas dichosas con la pelotita. Qué hartura de palicas, dan gana de rompérselas en la tête. Y hay que ver cuánta gente lleva tatuaje y cuánta se depila. Estoy mayor...

Tras la cena típica del hotel donde hay mucha gente comiente que luego deja los platos sin terminar y una breve escucha del artista de turno nos lanzamos al paseo por el ídem marítimo. Llegamos a una terracita llamada El Gato Lounge donde pasamos un ratito muy agradable, tomamos Mimosa, muy fisnos nosotros. De vuelta a dormir que yo estaba que se me cerraban los yeux.

4 comentarios:

Marishka dijo...

Perdona por mi insistencia o por si resulto grosera pero hace un tiempo dejaste un comentario en mi blog que no era precisamente amigable, y pese a que pregunté, sigo sin saber quién eres. No estaría mal resolver el malentendido.

coxis dijo...

Pues debe haber sido algún troll de esos porque no es mi estilo meterme con la gente, te lo puedo asegurar. Me quedo muy sorprendido y aunque desconozco el origen de tal comentario te pido disculpas por las molestias que (alguien) haya podido causarte.

Marishka dijo...

La verdad es que el comentario me dio a pensar que te dirigías a una persona con la que, sin duda, me estabas confundiendo, porque parecías saber de qué hablabas pero yo no tenía ni idea. Gracias por aclarar el asunto y disculpa las molestias tú también, y yo en tu lugar vigilaría quién tiene acceso a tus cuentas, porque si han publicado un comentario podrían haber publicado también una entrada.

Marishka dijo...

La verdad es que el comentario me dio a pensar que te dirigías a una persona con la que, sin duda, me estabas confundiendo, porque parecías saber de qué hablabas pero yo no tenía ni idea. Gracias por aclarar el asunto y disculpa las molestias tú también, y yo en tu lugar vigilaría quién tiene acceso a tus cuentas, porque si han publicado un comentario podrían haber publicado también una entrada.