21 agosto 2012

L'été (y el oto)

Mi clítoris está muy necesitado, decía una señora el otro día en el autocar Murcia-La Manga. Al mismo tiempo, una niña vomitaba el desayuno causando arcadas a varios viajeros, incluyendo a otra señora, de unos cincuenta años, pasadita de kilos, que empezó a mover la cabeza de izquierda a derecha como un tentetieso, demandando al chófer que detuviera el vehículo lo antes posible.
La Manga pudo haber sido el Saint Tropez español, añadió la señora de clítoris necesitado, pero todo se ha estropeado. No tenemos remedio, planificamos mal y edificamos con los pies.
Cuando los vapores agrios del vómito matinal empezaron a mitigarse, previa mezcolanza con perfumes de toallitas refrescantes Bosque Verde, estábamos pasando por El Albujón. El chófer, con bastante mal gusto e insensatez palpables, le tiró los tejos a una señora que vestía según los designios musulmanes.