06 diciembre 2011

El teatro, el teatro...


El pasado sábado estuve en el recientemente reinaugurado Teatro Circo. Por un lado, tenía curiosidad por ver qué aspecto tenía, aunque debo reconocer que no tuve la oportunidad de ir cuando funcionó como cine hasta aproximadamente 1983 o 1984, no recuerdo la fecha con claridad. Reconozco que lo de que las paredes sean de ladrillo, permitiendo verse el aspecto primitivo, me aleja un tanto de la sensación de sentirme en un teatro, siento más que me hallo en un salón de actos o en un auditorio más o menos moderno. La acústica es muy mejorable, cuando los actores daban la espalda había un molesto eco que impedía escuchar lo que decían (fila 4 patio de butacas). But I digress…


La obra elegida fue La función por hacer. Las reseñas sobre la cantidad de premios recibidos, de cómo había empezado siendo una pequeña representación en el hall del Teatro Lara y poco a poco dio lugar a una sensación total eran esperanzadoras.


No me voy a referir al argumento de la obra sino a algo que me ocurre cada vez que voy al teatro (que no son tantas como yo quisiera) y es que siempre tengo la sensación de que no me creo las cosas. Y por no me creo las cosas me refiero a la forma de interpretar, siempre (salvo contadísimas excepciones) me resulta la declamación artificiosa, incluso sobreactuada, alejándome de la historia, dando lugar a que mi cabeza se ponga a contar cuántos ladrillos han dejado a la vista en el anfiteatro segundo. Y ya no sé si es cosa mía, si es que el estilo de actuar en teatro es diferente al cine o que estoy malacostumbrado. No lo sé… no he visto tantas obras, por eso tengo la duda. Pero una cosa sí diré, al día siguiente fui a ver Jane Eyre (qué historia taaan bonita) en versión doblada y me creí todo lo que contaban, y anda que la trama no es conocida… Por cierto, Michael Fassbender indudablemente tiene el sabor de los actores de la época dorada del cine, tiene una presencia impresionante, sabe actuar, y como dijeron en días de cine, tiene esa combinación de dulzura con testosterona. Pero de nuevo I digress…


Volviendo a lo del teatro, ¿soy yo el raro o es que simplemente necesito ver más obras y acostumbrarme al modo de actuar, que por lo visto es distinto al de cine? ¿son malos actores simplemente? ¿tengo que elegir mejor las obras? El público de alrededor no sé qué pensaría sobre las performances, pero en escenas supuestamente dramáticas con un bebé en brazos y pistola en ristre la gente se reía y yo flipaba en colores. Y luego aplaudían y todo… Confusión total por mi parte.


Y ahora el toque marimala: La vida cultural de Murcia es tan yerma que el patio de butacas parecía una sauna en hora punta.

4 comentarios:

Winnie0 dijo...

El teatro hay que verlo y vivirlo de una forma UNICA. Nunca hay dos sesiones iguales...y esa es su magia...Un beso

hm dijo...

Había escrito un comentario largo, poero se me ha chafao :(...

Al final, mi experiencia es que hay veces que me ha pasado como a usted, pero otras sí que me han gustado las actuaciones... pero por supuesto que son completamente distintas de las del cine.

Además, l gracia como dicen en el comentario anterior es que uno sabe que vive una representación única; que sólo puedes ver ahí y en ese moemnto.

polo dijo...

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Kerido Koxis: me gustó tu texto. Me anima a proclamar sin rodeos culturales que, en general, no entiendo el teatro, me aburre el teatro y me pedantiza el teatro.
Donde se ponga una buena pantalla de cine que se quiten todas las tablas. Ea.
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UN BESO dijo...

Está muy bien esta web. Está llena de contenido muy interesante y de actualidad. Me gusta, sigue así de bien. Un beso