10 octubre 2010

Peggy Sue en casa



¿Y si uno de repente se viera de vuelta en el instituto, conociendo lo que ocurrió después? Este Regreso al futuro para adultos es una película en cierto modo fallida, siempre pienso que está mal resuelta. No obstante, la secuencia en que Peggy Sue llega a casa y se encuentra con su madre -tan joven-, su hermana -probablemente ya desaparecida- y su habitación con todas sus cosas siempre me pone tontorrón...

Por cierto, la hermanita es la hoy pijísima directora de María Antonieta y del último León de Oro veneciano.

Da impresión comprobar lo mal que ha envejecido Kathleen Turner, inolvidable en Fuego en el Cuerpo (William Hurt inolvidable también, pero ésa es otra historia...)

También me da impresión ver cómo ya tengo edad para comprender a Peggy Sue. La primera vez que la vi todo me resultaba más ajeno, aunque no menos conmovedor. Cómo pasan los años, pardiez...

07 octubre 2010

03 octubre 2010

Cinema Coxis presents COBRA WOMAN aka LA REINA DE COBRA aka I HAVE SPOKEN

Disparate morrocotudo y gozoso de 76 minutos en glorioso Technicolor. Hay una moza que se llama Tollea (María Montez, con un acentazo de la República Dominicana de no te menees) así muy mona y muy bien peinada que se va a casar con un mocetón (Jon Hall) que vive con un muchachito que nos enseña el muslo a la primera de cambio, así como gracioso y que habla en infinitivo en la versión española (Sabú). La muchacha tiene la señal de la mordedura de una cobra en la muñeca, por lo que nos vamos haciendo a la idea de que algo pasa con Meri (Montez).
La víspera de la boda nos raptan a la prometida porque por lo visto lo de la mordedura trae cola: ella proviene de la Isla Cobra donde vive el pueblo de idéntica denominación, lo que ocurre es que la pobretica mía no se acuerda de nada ya que se la trajeron en barco siendo un bebé, habiendo sido previamente mordida por King Cobra (una cobra de las de verdad, mismamente). La idea de raptar a la chiquilla la ha tenido su abuela, que casualmente es la reina de la Isla Cobra; las cosas se han puesto un poco jorobadas ya que la hermana gemela de Tollea, Naja, es la suma sacerdotisa del templo de la Cobra y se pasa el día mandando a los feligreses al volcán en plan sacrificio humano, además de pedir mucho oro, lo cual es comprensible vistos los modelazos que lleva, la cantidad de chachas que tiene y el palacio donde vive la cabrona.
El mocetón Hall y el un tanto exhibicionista Sabú se van a la isla, y claro, ellos no saben que hay dos gemelas, así que la confusión la tenemos montada. Aquí podemos ver el susodicho momento, atención a la llegada de la malísima sacerdotisa:

No me negarán ustedes que no va estupendísima, vestida muy años 40, para darse el chapuzón de rigor.

La muy lagartona se encapricha del marinero recién llegado, a pesar de estar prometida con uno que va más pintado que una puerta. En el entretanto, llega el momento de pedir sacrificios humanos, momento unmissable del film: la sacerdotisa, vestida a lo azteca o vaya usté a saber cómo, se dispone a bailar una coreografía en honor al rey cobra (una serpiente real en los primeros planos; en los planos con Miss Montez es una marioneta así un tanto fálica). La coreografía consiste en poner los dedos de la mano así todos apelotonados, como imitando a una serpiente, y señalar a las mozas del pueblo poniendo cara de borde. Las señaladas serán las próximas sacrificadas en el volcán.


A la pobre de la Reina se la carga el pretendiente pintarrajeao, así que todos sus planes de intentar restaurar la paz en la isla se desvanecen, pero qué más da, la lógica no le va bien a esta película. Las dos hermanas se encuentran cara a cara y, claro, la cosa se lía, total por un Give me that cobra jewel de ná.


La buena se hace pasar por la mala y toca hacer la ceremonia del baile de San Vito, pero la criaturica no se sabe los pasos... La van a descubrir, la van a descubrir.


Finalmente, la Reina Cobra prefiere ser mujer casada de un rudo marinero de pecho al aire que soberana de una isla intemporal donde los súbditos son muy feos, mientras que ella iría estupendísma, vestida (insistimos) muy años 40.

El director de esta gozosa experiencia, trufada de momentos homoeróticos a cargo de Sabú y un mono que lleva pareo, sabe coser y atiende por el nombre de Coco, fue Robert Siodmak, pues sí, el de Forajidos y La escalera de Caracol. Yo estoy preparándome la coreo cumbre para el próximo casting de Fama, a ver si levanto un poco el nivel.