21 febrero 2010

I was unsuitable (ojo que hay spoilers)

Esta frase es la que pronuncia Miss Lana Turner en una de las escenas cumbre de Madame X (La mujer X), película que incomprensiblemente no había estado disponible en DVD hasta el pasado diciembre.

La mujer X es un folletín absoluto, eso que quede bien claro. Ahora bien, un folletín con Lana Turner y Constance Bennett son palabras mayores. El argumento, intentaré no descubrir demasiado por si alguien quiere verla, cuenta la mala vida que lleva una pobre shopgirl de San Francisco al casarse con un prometedor senador de una rica familia, despertando los recelos de la suegra, una señora con un peinado espectacular, que aprecia claramente que a la muchacha le viene grande el cargo de ser la señora del heredero de una familia de alcurnia, con todo lo que ello conlleva.

La pobre Lana está todo el día más sola que un ocho porque su marido (un plano John Forsythe) está de viaje buscando contactos aquí y allá para llegar a ser Presidente de los States. Claro, si llega Ricardo Montalbán y sus hombros anchos pues es fácil caer en la tentación. Cuando Lanita quiere romper con él, la cosa se pone fastidiada:



(atentos al levantamiento de ceja de la suegra)

La suegrísima se lo ve todo hecho: la tontarra de la nuera le ha puesto en bandeja cómo librarse de ella para poder dirigir a su hijo, y a su nieto incluso. Menuda escena:



Y ahí que nuestra protagonista se va a Suiza, de Suiza a Dinamarca, y de Dinamarca a México... Y para más inri, se nos hace adicta a la absenta.



Claro, estaba cantado que terminaría envuelta en un asesinato, y ¿quién va a ser su abogado defensor? Pues claro que sí, su hijito querido, que siempre ha pensado que su santa madre se ahogó. Y empiezan los momentos kleenex, cuando nuestra Lana pide que le quiten la vida, porque ya está cansada de vivir... Snifffff



Claro, la pobre Lana está muy castigada por la vida y se nos marcha al otro barrio... Pero antes le dice a su hijo (aunque él no sabe que ella es su mamita, pero tiene un run-rún estilo llamada de la sangre) que cuando se case, que vivan solos. Sabio consejo de la pobre Lana, unsuitable, para el matrimonio en el que se había embarcado... Aaaaay qué bonita.

19 febrero 2010

¡Guapo Guapo 2! The Review



Con un retraso imperdonable por mi parte, aunque más vale tarde que nunca, ahí van mis humildes reflexiones tras visionar la primera incursión en la dirección cinematográfica de Tom Ford, ese señor ligeramente estrábico. Lo de estrábico lo digo por encontrarle algún defecto, porque hay que jorobarse y mear a pulso, el tío diseña moda, perfumes, está buenorro y encima cuando hace su primera película pues no le sale mal.

A single man cuenta un día en la vida de un atractivísimo profesor universitario, roto de dolor tras la pérdida de su novio en un absurdo accidente de coche. Mediante algún flashback que otro, vamos enterándonos de diferentes pormenores de la relación entre estos dos mozos. El más brutal es el que narra el momento en que se entera de que su pareja ha muerto, sólo por esa escena ya merece la pena pagar la entrada. Colin Firth for president.

Como buena historia gay, hay una mariliendre, la divertidísima Julianne Moore, cuya intervención sabe a poco, quizá demasiada Moore hubiera afectado al tono trágico de la historia, pero es tan buena actriz que uno se queda con ganas de más.

Se nota que Tom Ford ha trabajado en moda. Nuestro protagonista va impecablemente vestido, y el traje que nos lleva Miss Moore es de lo más estupendo. También se nota en la aparición del modelo Jon Kortajarena tras una foto que recuerda a Todo sobre mi madre. Atrevo a decirme que Dios no ha llamado al modelo por el camino de la interpretación.

En su contra un ritmo a veces cansino (los 99 minutos parecen 129). No obstante, espero sinceramente que Mr Ford ruede una segunda película, y que mi (rectifico, nuestro) Colin gane el Oscar.