26 julio 2009

¿Cuentos Populares o Bestialismo zoofílico encubierto?



En casita había un single del año de la polka marca Columbia que llevaba dos "Cuentos populares", en la cara A iba el cuento de "La Ratita" que se puede escuchar arriba. Yo tenía muchos cuentos en disco cuando era un mengajillo, mis favoritos eran los de Amparito Garrido, la narradora de cuentos de Walt Disney. Tú fíjate, en lugar de pedir para los Reyes Magos un balón o una escopeta pues yo pedía el cuento de "La Bella Durmiente" y era más feliz que un ocho.

Volviendo al cuento de la roedora , al volverlo a escuchar después de muchos muchos años, me he quedado muerto. No me explico cómo no lo censuró el régimen felizmente extinto de aquellos tiempos. Analicemos, pues:

Empieza el cuento (interpretado por el Cuadro de Actores de Radio Madrid, por cierto) y un narrador nos presenta en verso a la protagonista de la historia: una ratita que se pasa el día barriendo, mas lo hace contenta "porque alguien la vea" o sea, que la rata es una exhibicionista de aúpa. Igual tiene la casa por dentro con más mierda que el palo de un gallinero, pero ella todo el santo día sacando brillo a la puerta. La ratita en sí está personificando a esas señoras que salen con el cubo de agua y rocían su puerta echando el líquido elemento con la mano derecha mientras que con la izquierda lo sujetan. A lo que iba, mientras que la ratita está limpiando y cantando se encuentra unos centimitos. Rápidamente, la susodicha empieza a discurrir qué hacer con el vil metal, lo invertirá en tocas (como Juana La Loca que todo se lo echó en toca) y opta por comprarse una cintita de raso para hacerse un lacito en la cola. El narrador deja bien claro que la ratita (personificando quizá a la mujer española en plan película de Vicente Escrivá o novela de Vizcaíno Casas) puesta a gastar dinero, era de lo más decidida. Así que ya tenemos a la ratita con el lazo sentada en la puerta de su casita haciendo las labores propias de su sexo, o sea, bordando, y aquí empieza a desfilar el reino animal y la cosa se pone un poco rara.

Pasa un perro, el cual le pide matrimonio ipso facto. La ratita no te creas tú que no sabe de qué va la película porque le pregunta directamente y de lo más picarona "¿y cómo harás por las noches?". Claro, el perro, pues, ladra (no sabemos si representando el ladrido postcoital) y la ratita dice que nanay de las polveras.

Después viene un gato, siguiendo análogo comportamiento. Hay que ser retorcido, un gato cohabitando con una rata. ¿Qué mente enferma pudo idear semejante cosa? Pero aguarda que esto no ha hecho más que empezar...

El siguiente pretendiente es de lo más lógico: un pato, el cual también le pide matrimonio a la ratita, y ésta le pregunta de nuevo por su comportamiento nocturno (¡qué golfa!), el pato le suelta un cua-cua de los que hacen historia y la ratita le dice que no le mande más jamones, que ya tiene la despensa llena.

Y cuando ya la cosa no podía ser más digna de una película de David Lynch, aparece un ¡burro! (recordemos la inmortal canción de mi adorada Rosa León "A mi burro", de variadas connotaciones). El burro pretende desposar a la roedora y hacer vida marital con ella. No sabemos cómo, pero lo pretende. La ratita no es que se horrorice con la idea (lo saluda picarona "Muy buenas tardes, burrrrrito" , lo único que le molesta es que el burro le suelte un rebuzno en mitad de la noche... Me reitero, menuda perraca.

Lo más flipante es cuando aparece un ratón, que habla con bastante pluma. Pero ya cuando se te quedan los ojos a cuadros es en el momento pregunta picarona de la pretendienta porque el ratón le contesta "Dormir y callar" y la ratita le dice "Pues contigo me he de casar" Pero ¿esto de qué va? Hace un minuto queriendo tener affaires con un burro y luego resulta que lo que quiere es un ratón de ambigua sexualidad que la deje dormir por las noches. Pues para eso... No entiendo nada la moraleja de este cuento, el cual finiquita con el matrimonio cantando "Limpio mi casita lalará larita"

Me temo que he perdido la inocencia de la infancia...

10 comentarios:

Breckinridge dijo...

Sí que tiene pluma el ratón, sí... Es el cuento más guarro-machista que uno se pueda imaginar. La escena del burro es parecida al chiste del elefante que ayuda a la hormiga a cruzar un río y cuando ésta le da las gracias el elefante le dice "de gracias nada, bájate las bragas".

Manuel Sánchez de Nogués dijo...

Los que escribían cuentos eran unos pervertidos de cuidado...

polo dijo...

Esto tiene de sinvergonsonerías lo mismo que de machismo recalcitrante. Si es que demasiado bien hemos salido con estas historias.

La gabación se hace un poco rayante. Mejor la historia narrada por cocksis actually in person.

La Marquesa dijo...

increible. Claro que La Bola de Cristal tambien es increible que la emitieran a saco. Lo que dice polo, no se como hemos salido tan bien!! jeje Por cierto, que narices dice l aratita "rquetebien porque tu no me la das?" que quiere decir eso???

hm dijo...

Yo también escuchaba de pequeño un disco que tenía el cuento de la ratita presumida... con este post acaba usted de destrozar parte de mi infancia, buaaaaaahh, buaaaaaahh...

coxis dijo...

Menos mal que me das la razón, Mr Breckinridge, porque estaba empezando a pensar que mi alma está susia susia... Lo del burro es que ya es de quedarte de piedra y las connotaciones rancio-machistas del cuento son para hacer pis y no echar gota... Y el ratón, Mon Dieu el ratón...

Lo que yo decía, Mr Manuel, los autores de cuentos eran se ve todos como el de Alice in Wonderland

Muchas gracias por lo que me toca, Mr Polo, si es que tengo una gracia y un salero para contar disparates... Olé por mí

Pues mira mi querida Marquesa (beso sus pies, of course) creo que dice "hago muy rebien porque tú no me lo das" (?), un punto más a favor de la teoría de que la ratita es una pasiva-agresiva digna de película de Woody Allen protagonizada por Mia Farrow. Y La Bola siempre fue un must, y la Bruja Avería su musa.

Ay Mr hm no me dirás que no te lo has pasado pipa (churruca) leyendo este disparate...

caotico_jq dijo...

Jajajaja... la verdad es que nunca me había parado a pensar en las moralejas de este cuento. ¿Las tiene? Qué fuerte.

theodore dijo...

No tiene desperdicio. Para rizar el rizo de lo bestia y machista, dos ideas:

a) la rata es una trans, y cada vez que dice que no a los pretendientes, les enseña el asunto. Si no, a qué viene que salgan todos corriendo con todas sus fuerzas simplemente por darles calabazas?

b) Dice el narrador que el ratón era un viejo conocido de la ratita. Seguro que fueron amantes mientras ella aún no se travestía, pero él no aceptaba su homosexualidad y le dejó. Y ahora, al verla transformada, decide retomar la historia. Por eso lo de "dormir y callar", y de paso, aparte de tener mucho sexo, podrá peinarla y vestirla.

Básicamente es lo que me sugiere el cuento :-)

Peritoni dijo...

Muerta me dejas: ¡tenemos la misma edad!

P.D. No había vuelto a escuchar este cuento desde hace decenios... 8-o

hm dijo...

Quizá demasiado... :$