24 marzo 2009

En bandeja de plata


Estoy que si me pinchan no me sale sangre. Si no había bastante con la Crisis con mayúscula que tenemos (buena prueba de ello es cuando paseas por la ciudad y encuentras cada vez más bajos comerciales vacíos con carteles de "Se trapasa", "Se vende", "Se alquila") y que, por mucho que nos digan que la crisis es a nivel internacional, el españolito de a pie culpa al que tiene más cerca, es decir, al gobierno.

¿Y qué sensación transmite el Gobierno? Pues la verdad es que no parece ofrecer una imagen de Fuente-Ovejuna-Todos-A-Una, más bien al contrario: los Ministros van a su aire y, lo más sorprendente, hacen declaraciones sin asesorarse con sus colegas, sus subordinados o con el mismo Presidente del Gobierno. Yo me pregunto ¿qué hacen cuando hay Consejo de Ministros? ¿decir que envidian al cazador porque es ex-Ministro? ¿hacer pintarrajos en una cuartilla? ¿mandar mensajes de móvil a sus amistades?

Se intentó (más o menos, desde los medios de comunicación simpatizantes con el Gobierno) desviar la atención con las tramas de corrupción del PP, pero el tiro (nunca mejor dicho) les ha salido por la culata: El impresentable ex-justiciero metió la pata hasta el forro (¿esta gente es que pierde la concepción de la realidad o es que simplemente son cortitos? ¡Con el cuidado que hay que llevar con lo que uno hace o dice en voz alta!) y salpicó al SuperJuez (¿es que, sin desmerecer a Garzón, no hay más jueces en España?). Así que, por muchos sastres, trajes, juicios del Yak-42 y ataques a Esperanza Aguirre que se efectúen, el PP parece salir a flote sin problemas.

Cuando uno pensaba que no se podía ser más imprudente, sale la Ministra de Defensa e ¿intenta? cubrirse de gloria diciendo que nos vamos de Kosovo de un día para otro y Moratinos se queda con cara de póker en plan "¿y esto de qué va?". Y todo esto a pocos días de reuniones con Estados Unidos, con lo que empezamos haciendo amigos con Barack Obama (el que parece que nos va a salvar de todos los males) además de con nuestros aliados de la OTAN (organización en la que, nos guste más o menos, estamos metidos desde 1986).

Se supone que Chacón no puede salir por libre y decir cosas tan importantes así de pronto, es decir, que cuenta con el beneplácito de Zapatero. La pregunta y/o duda que surge es ¿Zapatero habla con unos Ministros y con otros no? ¿tiene sus elegidos y sus repudiados? ¿es en verdad un topo del PP?

Desde luego, Rajoy debe estar al borde del orgasmo... En bandeja de plata le están poniendo la victoria.

20 marzo 2009

Los abrazos rotos

Cada estreno de una película de Pedro Almodóvar supone un acontecimiento mediático, indudablemente. Además, uno espera con ansia su nueva incursión cinematográfica, esperando volver a encontrar momentos de una intensidad como los que hay en, por ejemplo, La ley del Deseo.

La lectura de la crítica de Carlos Boyero en EL PAÍS, con el revelador título de ¿Qué he hecho yo para merecer esto? me puso la carne de chicken. Cierto es que este crítico no es muy Almodovariano a pesar de reconocer la perfección de la película con la que tituló su crítica y las virtudes de la anterior a estos abrazos rotos. La lectura de las críticas de la guía del ocio y de Fotogramas, más pro-abrazos y menos destroyer, me tranquilizaron un poco. Ayer por la tarde nos plantamos en el cine a las cinco y media para ver esta historia pretendidamente arrebatadora sólo a ratos, desgraciadamente.

La película arranca bien (sorprende la ausencia de títulos de crédito a lo Studio Gatti) a pesar de las horrendas actuaciones de Rubén Ochandiano en plan tío duro (en flashback lo borda) y de Tamar Novas, plano y lineal, casi amateur. Si además aparece José Luis Gómez, que ofrece una interpretación de quitarse el sombrero, pasando de la cara de Bambi asustado a la de cabrón absoluto, pues la comparación es todavía más odiosa.

Desgraciadamente a Almodóvar le pierden las tramas secundarias (parece que no ha aprendido las lecciones de ¿Qué he hecho yo... y de ¡Átame!) y la historia principal entre Mateo (Lluis Homar, salvo en la escena del baño, muy bien) y Lena comienza a dar trompicones, perdiéndose por recovecos que no interesan demasiado y que terminan rebajando su carga emocional. Personalmente, me quedé con más ganas de Penélope Cruz y su historia (con sus padres, con su amante rico y con su carrera frustrada de actriz) y me importó más bien poco que Blanca Portillo se vaya a localizar exteriores a Alicante o a Barcelona o que en el Chicote haga una confesión pretendidamente brutal que continúa en el desayuno de la mañana siguiente.

Para el recuerdo quedan escenas de besos en muslos con hematomas, mirarse al espejo tras una noche de sexo sin amor y sobre todo una confesión doblada que demuestran lo buena actriz que es Penélope Cruz. Por eso, insisto, resulta tan frustrante que su historia no llegue a tocarte por tanta trama secundaria (rodajes, hijos ilegítimos, director-niño-rico) que te aleja de la principal.

ACTUALIZACIÓN - Aquí una escena Almodovariana de primer orden, según mi humilde opinión


Y aquí una escena de mearte

15 marzo 2009

Pilar Pellicer

Atentos a 0:22, que se le tuerce el morret a Pilar...



Queridos (si es que todavía alguno se asoma, con razón, debido a la escasez de entradas con chicha) lectores: Aquí el que suscribe está más liado que la pipa de un indio, pero promete regresar con historias jugosas a la par que hilarantes. Entre tanto, os dejo con estos videos que tanto os gustan y que reflejan mi idiosincrasia. (Toma ya)

Abuelito Coxis recomienda escuchar hoy:

07 marzo 2009

Everybody Dance Now!



Canción que abría la película Ghost World protagonizada por Thora Birch, Steve Buscemi y Scarlett Johansson. Se me van los pieeeees...

06 marzo 2009

Lo de la muchacha iraní

¿Es justo lo que plantea esta desdichada muchacha? Parece ser que en su tierra natal un pretendiente rechazado por ella le arrojó ácido a la cara, provocándole ceguera además de desfigurarle el rostro y las manos (las imágenes que vi por televisión eran francamente terroríficas). Con semejante panorama, se marchó a Barcelona donde se mantiene en parte gracias a las donaciones que hacen personas anónimas conocedoras de y conmovidas por su triste destino.

La justicia iraní le permite ahora (¿es correcta la palabra vengarse? ¿tomarse la justicia por su mano? ¿ejercer su derecho?) resarcirse mediante algo tan sencillo como lo del ojo por ojo, diente por diente. Su agresor será (previamente anestesiado) igualmente cegado, aunque sólo de un ojo porque resulta que la ley iraní responde al principio de que dos mujeres equivalen a un hombre. Ella no será capaz de efectuar el acto en sí, así que será un familiar o un amigo quien desempeñe el acto físico de provocar la ceguera en un ojo al agresor.

Se ha criticado mucho que esta muchacha se aprovecha de los dos lados del mundo, digamos, occidental y del mundo árabe. Si se apunta a vivir en Barcelona no debería ponerse a la altura de su agresor, pero mira, no sé si será porque estoy tomando antibióticos esta semana (no tengo voz, y si hablo parezco Romina Power cantando Sharazan y/o Vito Corleone) pero no dejo de comprender a esta muchacha, y no sé qué haría si estuviera en su pellejo y me pudiera agarrar a algo más o menos legal. Quizá esta última frase es la prueba evidente por la cual no creo en los jurados populares, porque yo no me sentiría capacitado para ello.

Porque lo que ha pasado con el que prendió fuego a la casa después de asestar cincuenta puñaladas (en defensa propia) es de llorar. La juez ha intentado salvar el tipo a la Justicia condenándolo a veinte años por incendiar la casa y poner en peligro la vida del resto de vecinos del inmueble.