21 febrero 2009

Las defensas están algo jorobadas...

A pesar de lo que dice mi guía espiritual aka Periodista y Madre esta semana he tenido y tengo las defensas por los suelos, debo de tener unos agujeros en el intestino del tamaño de un trolebús.
Los críos tienen la típica crisis de mitad de trimestre (¿cuándo empezarán a poner las vacaciones como en Inglaterra o Francia en lugar de depender de la Semana Santa?) o igual la sufro yo. Mi macuto está repleto de exámenes por corregir y sigo sin hincarles el diente, quizá para rehuir el tremendo choque con la realidad de encontrarme con suspensos a porrillo.

Bueno, no me voy a empezar a autoflagelar con el trabajo, al fin y al cabo no me falta, que visto lo visto, ya es suficiente.

Me viene a la cabeza lo que escuché el otro día en el programa del cada vez menos gracioso y cada vez más parecido en estilo al Talibán de Sacristía (Luis del Olmo dixit) sobre los supuestos asesinos de la chiquilla en Sevilla: pertenecen a la generación de los que hablan como apaches de torso desnudo. No sé la razón por la que me viene ahora esto a la cabeza, será por algunas caras que veo cuando salgo del instituto y miro las diferentes tribus arremolinadas en la puerta y los alrededores.

Dicen que al Ministro de Justicia le quedan dos siestas en el gobierno, que no le van a dar la papeleta inmediatamente por no darle el gusto al Pepé, pero es que mira que este hombre no tiene cabeza, ¿acaso no ha oído hablar del famoso dicho de "La mujer del César"? ¿Algunos políticos pierden la noción de la realidad cuando llegan al poder? ¿O es que simplemente son cortitos? Porque yo me quedo para carta de ajuste. Y esa estética en plan torero el pasado martes (¿o fue miércoles?) en el Congreso de los Diputados... Por favor, por favor, por favorrrrr.

Esta semana me ha llegado, vía amazon.co.uk, un Singstar para desatar mi diva interior (literalmente) donde puedo destrozar a placer el "I will survive", "I heard a rumour" o incluso "Young Hearts Run Free", y es que ya estoy harto de cantar "Soy Rebelde" y "Dancing Queen"...

Me ha quedado un texto algo stream-of-consciousness.

Visitad el blog de Breckinridge y haced el quiz.

Y ahora una de mis canciones más odiadas EVER!

15 febrero 2009

13 febrero 2009

Uno de esos días que uno se hace mayor...

La banda sonora musical de mi infancia fue de lo más ecléctica: que si un single de Pippi Calzaslargas, que si otro single de La Abeja Maya, que si el single de Érase una vez... el hombre, que si el elepé de Había una vez un circo (con la inenarrable Mi barba tiene tres pelos, que probablemente forme parte del cancionero coxisiano un día de éstos). Lo dicho, eclecticismo total aderezado con Rosa León, Quilapayún, Joan Manuel Serrat, la banda sonora de Jesucristo Superstar (en inglés, of course), Cecilia y un disco de Paul McCartney que se llamaba Ram.

Hasta que un día, viendo Tocata (programa musical de TVE ochentero presentado por un tiempo por el hoy locutor de deportes de la COPE) vi este vídeo musical:


Por suerte, tuve la feliz idea de grabarlo en VHS, con lo que me aprendí la canción de pé a pá y me volví un superfans de Tina Turner (aunque sólo conocía esta tonada, mira tú por dónde). En mi catorceavo cumpleaños me regalaron Private Dancer en cassette. Ese día me hice mayor en lo que a gustos musicales toca. Menudo discazo, cuando lo reescucho (ya en CD) me sigue pareciendo polarizante y galvanoplástico.

09 febrero 2009

MOVIERECORD



Imposible disociar su presencia al inicio de cualquier sesión cinematográfica (los cines de Cinesa exhibían "distel" al inicio de sus proyecciones, aunque ahora también se han apuntado al Movierecord). Yo recuerdo ver muy de niño la cabecera del minuto 1:21, de lo más pop y luego ya la del momento 2:27, la ochentera, la de Los Cazafantasmas o Los Goonies.

Mooovierecord
Mooovierecord

05 febrero 2009

Ann Margret (aka Madre No Hay Más Que Una aka Me Pido Esta Dance Routine)

Tommy

Aquí sí que se me va a ver el plumière...

¿Se acuerda alguien de Tommy, la ópera rock de los Who que dirigió Ken Russell? Ken Russell, artífice de Mujeres Enamoradas, de la que tan sólo recuerdo una escena de lucha en pelota picada frente a la chimenea de dos mozos (Alan Bates y Oliver Reed), dirigió esta susodicha película que vi por la tele allá por 1989.

El argumento es de aúpa (es una historia circular, para darme el toque qualité): Una moza conoce a un piloto durante la Segunda Guerra Mundial. Al piloto lo dan por desaparecido después de haber dejado encinta a la muchacha en cuestión (Ann-Margret, a la que el apelativo de Madre no hay más que una le venía como anillo al dedo -Fotogramas dixit-). Claro, la pobre mujer necesita calores en pechos ajenos y le echa el ojo a un Oliver Reed con cara de bruto. Mira tú por dónde que el-piloto-que-se-creía-muerto vuelve y sorprende en el lecho a su moza con el brutote. Éste, no se anda por las ramas y se lo carga. El niño presencia todo el movidón y mamá y el brutote de su novio le gritan "Tú no has visto nada, no has oído nada, no vas a decir nada" y son tan persuasivos que el chiquillo ahí mismo se queda ciego, sordo y mudo. ¡Toma higos, Pepa!




El chiquillo se hace mayor y, en vista de que no despunta, el bruto del padrastro le presenta a la Reina del Ácido, ni más ni menos que Tina Turner, para ver si lo pone en órbita. El número musical es flipante, hay un trozo que a mí me recuerda a un sketch de Ábrete Sésamo (o Barrio Sésamo) donde salía un muñeco que imaginaba formas geométricas y después se le iba la pinza y empezaba a bailotear como un poseso mientras la cámara hacía unos zooms que ni Valerio Lazarov.



Pues resulta que (no quiero destripar todo el plot, pero no sé si podré) al final el mozo descubre que lo suyo es jugar al futbolín y se hace famosísimo. La madre y el bruto de su padrastro nadan en la abundancia pero la mamuchi está plof porque el nene sigue sin decir ni Pamplona. Un día, hasta la pipa, le hace un baile que yo he intentado imitar con resultados desastrosos amén de riesgosos para mi cuello, para que el mozo despierte de su letargo. Y lo consigue... Menuda es ella.



El chiquillo habla, salta y baila y se hace todavía más famoso, pero la cosa toma unos derroteros de lo más raros (todavía). Tommy se pone en plan mesiánico y abre un holiday camp donde uno descubrirá la Tommy Experience, es decir, ser ciego, sordo y mudo. Pero el público asistente no se traga el cuento y le deja el campo hecho un solar. Tommy se va para el monte (cantando una canción muy bonita, para qué negarlo), le hace un saludo al sol que ya quisieran saber los que hacen los DVDs de Yoga en Casa y THE END.



Mencanta esta peli.

03 febrero 2009

Thelma y Louise (si alguien no la ha visto, hay spoilers)

La primera vez que oí hablar de esta película de Ridley Scott fue, cómo no, en Fotogramas, donde aparecía como una de las películas a proyectarse durante 1991. La reseña en sí afirmaba que era una comedia donde dos mujeres descubren que son más sabias de lo que creían, además de considerarse como la primera producción surgida bajo la nueva dirección de la más o menos pocha Metro-Goldwyn-Mayer, renombrada durante una breve época como Pathé Entertainment.



El trailer de la película lo vi en el estreno de Tacones Lejanos, para nada se daba a entender la tremebunda historia que se narraba cuando uno acudía, ingenuo, al cine a ver una en teoría comedia más o menos divertida.

No puedo disociar el hecho de la experiencia de ver Thelma y Louise en un cine lleno hasta la bandera, que se quedó mudo después de la trágica secuencia que marca el punto sin retorno en la vida de estas mujeres. Sí, descubrirán que eran más listas y más echadas hacia adelante de lo que pensaban. Pero a costa de un final para unos trágico, para otros catártico.

Durante el estreno de la película hubo bastante controversia sobre la imagen de las mujeres y de los hombres que se mostraba en la misma. Se la tachó por algunos de facilona al dibujar los personajes masculinos (el guión -ganador de un Premio de la Academia- fue escrito por una mujer) y de tremebunda al lanzar la idea de que la única salida que tiene una mujer que ha sufrido una violación y que se siente perseguida es el suicidio.



La escena final, la escena cumbre (reconozco que yo me quedé pegado en la butaca) no es trágica según el director. Ridley Scott explicó que no vemos el coche precipitarse al suelo, sino que la imagen se congela y hay un fundido en blanco, formando una imagen sobre todo esperanzadora, como si ascendieran a los cielos. No hay muerte, sólo liberación.

Es una pena que Geena Davis, tras unos inicios tan esperanzadores en la hilarante Bitelchús o en la plúmbea El Turista Accidental, no haya atinado en los papeles que interpretó tras esta Thelma que se libera del yugo de un marido quizá estereotipado pero quizá no tan irreal como algunos creen. Susan Sarandon nos pudo ofrecer muchos más momentos de placer absoluto después de interpretar a esta Louise que no quiere pasar ni harta de vino por Dallas.

Este pasado fin de semana vi Thelma y Louise por televisión, y se me volvió a poner la carne de chicken al final... Será porque es una buena película, al fin y al cabo. O que yo estoy mayor.