
Hacía tiempo que circulaba por la red un trailer de una película sin título. La película, producida por el creador de la serie Alias y (creo que también) Perdidos, no tenía mala pinta, parecía una monster movie adaptada a los nuevos tiempos: al tiempo del móvil con cámara, del youtube y del myspace y demás zarandajas.
La película se estrena en los States y da mucho dinero el primer fin de semana pero el segundo cayó en picado, parece ser que el boca-oreja no benefició para nada al rendimiento del film. Cuando se estrenó en nuestro país, y diría que por extensión en toda Europa, la película fue recibida con cierta indiferencia por el público. Ocupó el segundo o tercer lugar de la taquilla el primer fin de semana, sin unas recaudaciones espectaculares, para después desaparecer sin dejar rastro. Quizá el marketing se equivocó, quizá aquí no hay tanto internauta, quizá sus espectadores potenciales se bajan la película del emule, ¿quién sabe...?
El pasado martes me propuse ir a verla, llevado por mi querencia por las pelis de monstruos (Tiburón, Alien y demás bicharracos) pseudocatastrofistas, tan sólo la daban en un cine a las cuatro y media de la tarde. Estuve solito en el cine. Y reconozco que me gustó. Y me preguntaba cómo no había tenido mejor suerte en su carrera comercial, siendo ésta una cinta que hay que ver en pantalla grande y con un buen sistema sonoro.
La película arranca con un encuentro de postyuppies para celebrar una fiesta de despedida de un pijín que se va a trabajar a Japan. Quince cansinos minutos después el suelo da un zambombazo y empieza la fiesta. Un monstruo, acompañado de parásitos primos del alien de Ridley Scott que le caen de los ojos (juraría que le caían de los ojos), está destrozando New York.
Sí, por supuesto que te preguntas cómo es que a la cámara no se le gasta la batería. Porque se supone que uno de los protagonistas va filmándolo todo, en plan "que haya testimonio de lo que está pasando". Si te tragas eso disfrutas ante el mal rollo que invade la cinta (¿será la razón por la cual no ha tenido el éxito esperado?), el ejército no sirve de mucho (al menos a ras de suelo) y los protagonistas, aunque resulte difícil empatizar con ellos, son unos pobres desgraciaditos. Te vas haciendo a la idea que la cosa no pinta bien...
Desde luego que no es La Bruja de Blair, de esta última sólo merecía la pena su terrorífico final, es un buen entretenimiento. A mí no me importaría volver a verla... [REC] da muchísimo más miedo, por si alguien piensa que son comparables.
¿Cult-movie habemus?





