Ay muchachos, qué miércoles más malo que llevo, y todo por la señora Helen Mirren...
Con los madrugones que tengo que pegarme, prácticamente a las diez de la noche estoy en estado de zombificación absoluta pero ayer cometí el error fatal de pretender ir al cine, ni más ni menos que a las diez y media de la noche.
Resulta que iban a proyectar en la Filmoteca The Queen en versión original subtitulada y como a mí la película me dejó más bien decepcionado consideré que a lo mejor era el doblaje el culpable de mi desdén hacia la película de Stephen Frears.
Cuando leí en EL PAÍS de ayer un ditirámbico comentario de Marcos Ordóñez sobre la actuación de Helen Mirren, tuve la sensación de que yo había visto una película distinta o que a lo mejor no estaba yo muy inspirado el día que fui a verla o vaya usté a saber...
Total, que me fui a la Filmoteca a las diez de la noche (cuando yo a esa hora estoy ya escuchando Hora 25 tapadito...) con dos amigas para presenciar esa epifanía, leído el artículo del señor Ordóñez, que supone la actuación de Helen Mirren.
Y entonces al llegar a la taquilla, cartelito adherido a la misma donde se decía que por causas ajenas a la empresa la película se proyectaría en versión doblada. Claro, no era plan de dejar a las amigas solas, sobre todo porque yo era el nexo de unión entre ambas, y total que me volví a zampar la películita doblada en un cine lleno hasta la bandera.
Acabada la proyección, volví a decirme a mí mismo que la culpa debe ser del doblaje...
Acabada la proyección, volví a decirme a mí mismo que la culpa debe ser del doblaje...
Un aliciente fue que me pareció ver a compañeros bloggeros reconocidos por haberlos visto en foto, cosa que me hizo, la verdad, bastante ilu.
Esta mañana me ha costado un trabajo levantarme... Y para postre a primera hora, valga la redundancia, los de primero de la ESO... God save the Queen.













