25 septiembre 2007

Comentarios Laborales

El curso pasado fue uno de los peores de mi experiencia docente. Me sentía completamente desmotivado ante la absoluta apatía de mis alumnos, por no mencionar sus continuas faltas de respeto. Es cierto que había algún pequeño resquicio de interés en algún estudiante, al que me aferraba como si fuera un Robinson Crusoe cualquiera. No obstante, el panorama era francamente desolador. Había mañanas en que pensaba que si instalaran un maniquí en mi puesto no se notaría prácticamente la diferencia.
Este nuevo curso tiene tintes más esperanzadores, el centro está situado en una zona no tan deprimida como el anterior y por ello no hay casi alumnos problemáticos. En el caso de haber alguno destaca muchísimo, ya que hay un contraste brutal con el resto de sus compañeros.
En años anteriores ya me he encontrado con situaciones como ésta: imaginad una clase con chiquillos normales y corrientes, más o menos movidos, más o menos trabajadores pero con unas mínimas normas de convivencia y de saber estar. En dicho microcosmos dejamos caer a un alumno que carece totalmente de cualquier capacidad de autocontrol, que continuamente interrumpe para llamar la atención, que, simplemente, pone a prueba tu paciencia durante los cincuenta y cinco minutos de clase.
Los alumnos de este estilo por lo general tienen un historial escolar y familiar que pone los pelos de punta y que despiertan tu pena y tu ternura, al fin y al cabo son críos y si yo me viera en una situación similar a la de ellos pues lo mismo me portaba igual o peor.
Pero... ¿qué pasa con los demás? ¿qué haces con el resto de críos que tienen que soportar parones en la clase para poder atender al alumno díscolo? En cierto modo te vas a tu casa con sensación de no atender bien a nadie: ni a los que quieren aprender ni al que necesita y demanda algo que tú no has aprendido en la facultad, sino en los años de experiencia y que no siempre funciona.
Dicen que sobra dinero en los presupuestos generales del Estado: que lo gasten en crear puestos para más psicólogos y trabajadores sociales en los centros escolares que verdaderamente atiendan a este alumnado que nos lo encontramos todos los días en las aulas y que ni mucho menos va a disminuir, y para que el estudiante que quiere aprender verdaderamente aproveche el tiempo y no reciba una educación descafeinada donde se bajan los niveles para poder atender toda la variedad de chicos y chicas que te encuentras al cruzar la puerta de la clase.

10 comentarios:

MM de planetamurciano.tk dijo...

Me alegro un güevo de las nuevas esperanzas para este año, aunke despues de leer su experiencia del año pasado, no tengo ninguna envidia por el trabajo de educador.

Peritoni dijo...

Pues sí, es cuestión de presupuesto. Me horrorizan esos centros donde meten a todos estos alumnos "especiales" juntos en una clase para separarlos de los demás, pero tiene que haber un educador o psicólogo que haga de refuerzo para estos chicos.
La verdad es que es un problema y no te envidio la situación.
Por lo menos por lo que dices este años estás más a gusto.

Shepperdsen dijo...

Bueeeno. El gobierno seguro que destinará recursos para que mejore la situación en las aulas... Pero espero que de lo que le sobre destine también un piquico pa fomentar la investigación... que me veo de aquí a unos años peinando canas y preparando oposiciones. Y uno ya no tiene edá, ni ganas.
Creo que conseguir las fuerzas para ponerse delante de esos energúmenos todos los días y que no te minen el ánimo de enseñar y las ganas de vivir es muy meritorio. Me tengo que quitar el sombrero frente a ustedes los profes.

Shepperdsen dijo...

Por cierto, se habla mucho de la tasa de depresión elevada entre los profesores de secundaria. ¿Es una leyenda urbana o realmente ocurre?

coxis dijo...

este trabajo es vocacional señor MM... Pero mucho y hay que tener toneladas de paciencia, sentido del humor y un punto de venenosa ironía...

señor peritoni si es que no sabe uno cuál es la solución pero a veces sólo pensamos en los "especiales" y olvidamos a la gente que quiere aprender y que es la mayor perjudicada de esta "integración"

no me diga usté que no tiene edá, que yo aprobé con thirty-five, señor shepperdsen... Agradezco sus comentarios favorables a una profesión tan desprestigiada hoy en día... ¿Tiene usté algún pariente dedicado a la enseñanza? En cuanto a las depresiones, depende de los centros (no es lo mismo dar clase en La Flota que en La Unión), del profe en cuestión y de que el doctor sea más o menos comprensivo a la hora de rellenar los partes de baja...

Ahora en serio, imagínate lo que es que te prepares tus clases con muchísima ilusión, alternando cosas más lúdicas con otras de más enjundia y que te encuentres con una clientela que te lo tira todo por tierra... Te dan ganas de:
a) irte al Media Markt a comprarte una peli en DVD para olvidar
b) irte a Zara y comprarte una camisa par olvidar
c) incluso comprarte el eau de toilette pour homme de Prada si estás francamente jodido
d) apuntarte a clases de tai chi
e) caer en una profunda tristeza y que no tengas ánimos para levantarte

-yo he pasado por las opciones a y b, y algunos días del curso pasado por la e-

Pasaelmocho dijo...

¡Jo!

Ánimo.

Mi solución a los quebraderos de cabeza laborales (que los tengo todos toditos los dias y no son moco de pavo): desfasar y desparramar en un blog.

Shepperdsen dijo...

No tengo profes consanguíneos, pero sí algunos amigos y conocidos que hablan del tema. Unos bien, otros regular y otros mal. O muy mal, según el caso.
Si le sirve de consuelo, a veces (casi siempre) un día de trabajo en el laboratorio hace que te apetezca/necesites:
a) irte a la Fnac a comprarte una peli en DVD para olvidar (no lo haces porque aquí las pelis llevan el 21% de IVA y son un bien de lujo totalmente prescindible desde que existe el E-Mule)
b) irte a Zara y/o H&M y comprarte una camisa pa olvidar (no lo haces porque te conoces y sabes que la camisa irá a juego con un pantalón, un sueter, un bolso y algo de ropa interior, y encima luego engordas y no te cabe)
c) incluso comprarte una cámara de fotos para reponer la #@#~!!?? que se te jodió antes de verano si estás francamente jodido (pero no lo haces porque sabes que el portátil está en las últimas y es prioritario)
d) apuntarte a clases de spinning (y no ir pq acabas tan tarde en el laboratorio que no te da tiempo a llegar o porque acabas tan cansao que lo que te apetece es llegar al piso y sentarte en tu sofa-cama o en la cama-sofá)
e) desarrollar un proceso de gripe imaginaria con dolores reales de espalda y cuello. Y no querer levantarte de la cama en todo el día...
Pero bueno, luego están las cosas buenas, como coger un avión y en unas horitas plantarte en Murcia a comer zarangollo y paparajotes. Y te alegras de no haberte comprado esos pantalones en el H&M, porque total, se te iban a quedar pequeños...

coxis dijo...

me deja usté sin habla, señor shepperdsen... Yo me apunté a spinning hace unos años y fui tres veces y pare usté de contar...

bueno... No debo quejarme tanto, señor pasaelmocho, que a veces me dejo invadir por la tristeza y es verdad que todos los trabajos tienen su "lado oscuro"

Polo dijo...

Este año también han mejorado mis alumnos por alguna causa inexplicable. Y estando en el mismo centro.

La falta de presupuesto para Educación es alarmante. Los alumnos díscolos influyen poderosamente en muchos otros en una edad vulnerable. Los trabajadores sociales son necesarios porque suelen tener muy buena preparación.

El que paga en todos los sentidos es el señor profesor. He tenido días que, en vez de irme de tiendas, me he ido a la sección de Empleos del diario local.

Me temo que la logse provocó unos errores garrafales. Eso de pasar de curso con 8 suspensos es el pasaporte al gamberrismo.

Y esto de estar uno preparado para Secundaria y dar clase a niños de Primaria (Primero de ESO es Primaria) supone una inadaptación tanto para alumnos como para profes que trae continuos disgustos.

Lo de la tasa de depresión es real, pero también es verdad que hay que estar ahí por vocación y hay profesorado que carece de ella.

Perdón por el retraso, Mr Coxis. Me siguen encantando sus textos; cómo me alegro que le haya comenzado a llover. Y gracias por su comentario en mi bloguito. ¡Qué falta me hacía!

Mara Jade dijo...

En el caso hipotético que yo me sacara la carrera... ni-de-co-ña me metía yo a trabajar con semejantes kinkorros que lo único que les preocupa es saber cuánto piercing puede soportar su cara, hacerse esos cortes de pelo a lo McGuiver, ellas hasta dónde se les puede subir el tanga... y hablando como si estuvieran en un mercado: a gritos y con faltas de ortografía.

Muy fuerte la gran cantidad de basura que hay entre la adolescencia hoy en día.