17 julio 2007

Memorias Bizarras: De Cuando En Esta Piel De Toro Había Una Cosa Llamada Servicio Militar Y Nadie Se Hacía Objetor De Conciencia.

Desde que tenía uso de razón siempre tuve clarísima una cosa, que tenía que librarme de hacer la mili. En enero de 1990 lo de hacerse objetor de conciencia era una cosa rarísima, el boom de la objeción llegaría ese mismo verano, cuando con la invasión de Kuwait por parte de Irak todos los quintos en ciernes corrieron a hacerse objetores de conciencia huyendo como de la peste de irse a semejante lugar, por mucho que fuera la Marta Sánchez a cantar Soldados del Amor...
Pero volvamos a unos meses previos... Sin tener ni idea de lo que había que hacer y con una velada hostilidad por parte de mi padre me planté en el edificio del MOPU para preguntar dónde debía dirigirme. Tras unos cuantos días de preguntar aquí y allá, siempre con la consabida mirada de extrañeza del funcionario a quien le formulaba la pregunta sobre algo relacionado con la objeción de conciencia y sobre todo gracias a una carta que escribí al Consejo de la Juventud, recibí en casa unos formularios de lo más rudimentarios que tenía que rellenar por triplicado donde me declaraba objetor de conciencia teniendo que señalar los motivos por los que tomaba tal decisión además de indicar dónde quería hacer la consabida Prestación Social Sustitutoria (que era bastante más larga que el servicio militar "standard"). Gracias a un amigo de mi padre (al final vio que a cabezota no me gana nadie y que yo no hacía la mili ni harto de vino) que trabajaba en la "caja de reclutas" conseguí una copia del BOE donde venía más o menos explicado cómo rellenar tal formulario.
Tras una cuidadosa lectura, rellené de mi puño y letra tres veces el formulario y me encaminé a la siguiente fase: la entrega de los formularios con un sello del Ministerio de Justicia. Dicho sello no costó trabajo alguno, en el edificio del MOPU (hoy en día no sé si se llama igual) me sellaron los formularios y se quedaron con uno. Los otros dos tenían diferentes destinatarios: uno era para el interesado, el otro tenía que entregarlo en la "caja de reclutas" a un Sargento de cuyo nombre no quiero acordarme donde yo tendría que rellenar otro formulario.
Todo fue sobre ruedas... Hasta que me vi con el tal Sargento... Nada más recibirme leyó mi formulario en voz alta y con sorna dijo "así que quieres hacer la prestación en conservación del medio ambiente... ¿por qué no te vienes aquí a cuidarme las flores? Estarías tan a gusto..." Guardé un silencio prudencial y esperé a que sacara el formulario que yo tenía que rellenar pero antes tuve que soportar una retahíla de frases donde el tal sargento me ofrecía la mili como si fuera un vendedor de enciclopedias, "¿pero para qué te vas a hacer objetor con lo bien que ibas a estar aquí conmigo?", muy risueño...
Como vio que yo no entraba en el juego, borró la sonrisita de su cara y sacó el formulario de marras...
Yo tenía que tomar nota de una serie de apartados a rellenar, recuerdo que no repitió ni una sola vez las frases de forma idéntica -y eso que lo estaba leyendo, con lo sencillo que hubiera sido dejarme el papel y copiar directamente-, con lo que no tenían demasiada lógica (y puedo afirmar sin rubor ninguno que yo a la hora de tomar apuntes soy bueno). Cuando se me ocurrió pedirle por favor si podía repetirme una frase que no había tomado por completo me gritó y trató fatal, ya no había risitas ni mamoneos... Seguramente pensó "ya que no te voy a putear un año te putearé veinte minutos".
Al abandonar el despacho no pude evitar sentirme orgulloso de mí mismo.
Con lo de la Guerra del Golfo hubo tal cantidad de solicitudes de objetores que no daban abasto para los que querían hacer la prestación y a mí me licenciaron por edad... Al final no hice ni una cosa ni la otra, cosas de la vida.

9 comentarios:

-marsonico- dijo...

Yo me libré por enchufe, gracias a unos amigos de mi padre que estaban metidos en el cotarro. Usamos mi alergia como excusa, la exageramos hasta límites insospechados y el médico me dijo que fumara todo lo que pudiera y más para ir con mucha fatiga a las pruebas en el hospital cartagenero, jijiji ;P

Fennec dijo...

pues aunque parezca mentira yo fui de los ultimos pringaos en hacerla. Como comentas siempre fue algo de lo que quise huir a toda costa, pero en mi ambiente familiar haberme declarado objetor creo que se lo habrian tomado peor que cuando me declaré maricón. Siempre confié en librarme por miopía pero subierno los niveles de dioptrias a la altura de rompetechos. Finalmente en COU no tenia decidido que carrera elegir así que no pedi la prorroga. Otra razon de no optar por la objecion es que por aquel entonces podias tirarte años hasta que te daban respuesta. Me sortearo, yo ya estaba estudiando agrónomos asi que me toco pedir cambio de reemplazo para poder acabar el curso. Me tocó un año en Segovia. Guardo un buen recuerdo del ambiente con los compañeros, sobre todo el de las duchas, en el fondo es como una acampada larguísima, aunque eso si, el ambiente militar lo acabé odiando.
El mio fue el último reemplazo (6º del 91) que hacía 12 meses, despues venia ya la mili de 9 meses, con lo que para evitar que nos licenciaramos dos reemplazos a la vez nos quitaron un mesecito.
No volví más hombre como es evidente.

Shepperdsen dijo...

Ventajas de ser un yogurín ;) yo no tuve que buscarme excusas... Eso sí, ni loco la habría hecho, ni por todas las duchas del mundo... Pero es que aún cuando gente que conozco se mete al ejército de forma voluntaria, no puedo entenderlo por más que lo intente.
Me has traído a la mente una frase de mi abuela (q.e.p.d.): "Cuando seas mayor irás a hacer la mili para hacerte un hombre". La verdad es que para "hacerse un hombre" (o unos cuantos, se ha demostrado que no hace falta hacer la mili ;), ¿o no?

Gunillo dijo...

Pues mira qué bien; tuviste visión de futuro y algo de suerte.
El ambiente chusqueril de los militares me dan una mezcla de miedo y asco; miedo ante la agresividad testosterónica y tiránica que ejercen con los que somos distintos y asco porque me resulta un ambiente tan viciadamente primitivo y atávico de fuerza bruta que me resulta sonrojante.
Y ese tío mierdas de sargento, lamentándose por no tener entre sus filas otro culito que romper. JA!

coxis dijo...

ay señor marsónico lo de la alergia salvó a más de uno... Yo intenté tirar por lo de la vista pero mi grado de hipermetropía no llegaba al "libramiento" de la mili.

ciertamente señor fennec hay gente que guarda buen recuerdo de su servicio militar por lo de la camaradería y eso, por la gente que conoces (y por las duchas) pero yo no hubiera soportado, el, como tú bien denominas, ambiente militar.

mi abuela (que en Gloria esté) me lo dijo en mi cara señor shepperdsen, que iba a ser poco hombre si no iba a hacer la mili... Yo no se lo tuve en cuenta, al fin y al cabo había gente contemporánea mía que no lo comprendía...

suscribo al cien por cien lo que usté dice tan sabiamente, señor gunillo, eso que usté menciona (la mezcla chusquería-agresividad) era lo que me tiraba para atrás de ir a la mili, además, imagínese hace diecisiete años cuando supongo que las cosas no estaban como ahora... No obstante no hagamos pagar a justos por pecadores: mi primo es militar y puedo asegurarte que es muy buena gente.

Argo dijo...

Yo también intenté librarme por la miopía, pero me faltaba media dioptría, así que tras un memorable concierto de Victor Manuel y Ana Belén en el que cantamos "Cruzar los brazos" me dirigí al día siguiente a objetar. No me salió mal, aunque hice 4 meses más que lo que hubiera hecho en la mili, conocí en la objeción al primer tío al que metí mano... y eso que no había duchas.

Peritoni dijo...

Me temo que soy el más veterano o al menos el que lo reconoce. Hice más mili que la bandera y siendo de Valencia me toco en La Seu d'Urgell en el regimiento de Cazadores de Montaña.
Nieve, montañas y caminatas sin parar. Me enchufé de enfermero, eso sí, menudo chollo.

Sr_Skyzos dijo...

Objetor de conciencia.

Prórrogas de estudio.

Abolición del Servicio Militar Obligatorio.

Abolición de la Prestación Social Sustitutoria.

Y hasta el día de hoy.

coxis dijo...

Mencanta que menciones a Víctor Manuel y Ana Belén, señor Argo

¿dónde residía el chollo de la enfermería, señor peritoni? Si se me permite la indiscreción...

hizo usté muy bien sr_skyzos, aunque seguro que por edad usté no tendría tantas caras raras como yo tuve.