13 noviembre 2006

Tú tranquilo... Que está todo bajo control aka Viajes (y no precisamente con mi tía)

Dicen que cuando sales de viaje es cuando las amistades verdaderamente se ponen a prueba: o se fortalecen de por vida o sufres un continuo cúmulo de decepciones o berrinches que te hacen preguntarte constantemente bajo qué efectos de alguna prohibida sustancia te encontrabas cuando te apuntaste al susodicho periplo por tierras nacionales o de ultramar...
Por lo general, soy una malva cuando viajo, ya me tienen que tocar mucho los c****** para que estalle y dé un puñetazo en la mesa. En cierto modo, no es bueno porque te la vas tragando día a día y luego estallas a lo bestia y probablemente en el momento más inoportuno, pero qué le vamos a hacer... Cosas del carácter.
Me fastidia en grado superior que no se tengan en cuenta las opiniones variopintas cuando se viaja y que, sin saberse cómo, uno de los miembros del grupo decida erigirse en jefe de la manada y tomar todas las decisiones sin pararse a pensar que pueden existir opiniones diferentes, dignas de ser comentadas, consideradas y consensuadas con el fin de llegar a un acuerdo que satisfaga a todos.
Decisiones tan sencillas como "¿museos o de tiendas?", "¿paseamos o tomamos el metro?", "¿comemos en plan tapeo o en plan fast food o buscamos un restaurante tranquilo donde podamos sentarnos?", "¿hacemos una parada para hacer un pis o vamos directos?", etecé, etecé...
Estas personas erigidas en caudillo probablemente no son conscientes de que instauran una férrera dictadura en el grupo y seguramente creen que hacen lo correcto y que todos vamos contentísimos, no lo discuto. Pero...
Lo más enervante es que cuando, en un alarde de diplomacia, hilas fino y das a entender que hay diferentes puntos de vista sobre itinerarios o rutas gastronómicas, estos caudillos se dirigen a ti en un tono paternalista diciendo "tú tranquilo... Que está todo bajo control", cuya traducción es "aquí se va a hacer lo que yo diga, por si no te has dado cuenta..."
En una ocasión me dieron ganas de coger carretera y manta y hacer lo que me diera la gana, el problema es que era un viaje en automóvil. Por eso me gusta viajar en transporte público, así no te sientes cohibido si discutes porque siempre piensas que "luego me tengo que montar en el coche con esta persona y tampoco es plan", "total son unos días", "ya lo sé para la próxima vez"... Y con eso se te va pasando el berrinche.
Y me suelo mosquear bastante en esas ocasiones... Me iré de viaje donde yo quiera y como yo quiera y con quien yo quiera... Y todos tan contentos y tan amigos... Y si alguien no lo comprende, pues lo siento por él, prefiero hacer mutis por el foro que ponerme a dar gritos en pleno teatro romano de Mérida.

15 comentarios:

Sr_Skyzos dijo...

Los viajes son puro descubrimiento. Para bien o para mal. Yo he tenido ración de ambos.

jko dijo...

los viajes... qué tremendos!...
la verdad es que siempre el exito de un viaje depende (y mucho) de con quienes vayas... no cabe duda. Incluso visitando los mismos lugares ¡puede ser tan diferente!...

luego hay que distinguir entre tipos de visitas, porque también se puede visitar de distintas formas el mismo sitio, pero vamos... que si es bien acompañado, siempre mejor! ;-)

recobre un poco la tranquilidad hombre... que son dos días!

Oblikuo dijo...

La verdad es ke a veces prefiero los viajes con caudillo ke los viajes yo sólo... las discusiones de los viajes me dan cierta vidilla. Debo ser un poco gregario.

pepeniebla dijo...

Relájese, señor Dianoga, que le veo con ganas de meter un viaje al cabecilla...
Yo me quedo con la idea de JKO, lo suyo es ir bien acompañado, aunque a veces se paga el pato de la confianza.
En todo caso, un viaje siempre sirve para conocer más a las otras personas, puesto que se dan situaciones distintas a las habituales y es casi obligado mantener una convivencia estrecha.

Xabi dijo...

Menudo tema que has tocado, el de los viajecitos... No conozco a nadie que no haya tenido una autentica "revelación" con sus amigos :-)
Yo la experiencia más surrealista fue en un viaje en el que íbamos 5 y cada uno quería una cosa distinta. "La lider" era una gobernanta, para mas inri. Entonces yo, que también tiendo a ser muy tranquilo, dije muy calmado que por qué no nos dábamos cada uno una vuelta para ir donde cada uno quería y que a una hora volvíamos a reunirnos en un sitio. La que se montó: Qué si iba de separatista, que si habíamos venido un grupo teníamos que ir en grupo... Ay Dios! A la vuelta a Madrid me tire un par de meses sin poder volver a ver a ninguno :-)

Anónimo dijo...

Buah no puedo con los que siempre quieren ser jefecillos de la japi pandi. Pero tampoco puedo con la indecision y tener que esperar a los demas. El comportamiento de manada anda muy extendido, por desgracia. Cinco me parecen demasiados. Para viajar, mejor de dos en dos o de tres en tres... como mucho,cuatro. Y de confianza.

Miss Ketchup dijo...

Buf, eso es una prueba en toda regla; al igual que el primer viaje que haces con tu nuevo novio... Pero los amigos, no sé porqué, se llevan el premio al peor compañero de viaje.

En mi viaje a Ibiza descubrí lo puñetera que puede ser una amiga con envidia;
Mi amiga Cristina, en su viaje con nuestro amigo Javitxu, descubrió lo cansino que puede ser alguien...
En fin, el que encuentre el amigo ideal para las vacaciones, que lo patente...

Matt Fatal dijo...

Vaya!! Siento mucho que hayas pasado por esto. Es un coñazo aguantar a gente así, sobre todo en un viaje, de vacaciones... Pero la pelota dejaría de ser tan gorda si nos atreviésemos los demás a decirle las cosas claras: "oye, no nos estás dejando opinar a los demás, llevamos todo el tiempo haciendo lo que tú quieres..." Siempre con educación, claro. De todas formas, ese tipo de gente tan autoritaria choca mucho conmigo y no suelo llevarme tan bien con ellos como para planear un viaje juntos...

-marsonico- dijo...

Qué razón tienes... yo, cada vez que hago un viaje con amigos, y dejando a un lado los buenos momentos que vivimos, llego a la misma conclusión: no sirvo para convivir con nadie porque soy demasiado especial para mis cosas. Por ejemplo, me pone tremendamente airado que la gente no sepa comportarse en la mesa, o que beban agua directamente de la botella (que es de uso común), o que dejen abierta la puerta de la nevera, o abierto el grifo...... aún así, de vez en cuando hago escapadas con ellos porque luego hay momentos irrepetibles de risas.

MM dijo...

Uy, yo es ke soy mu delicao con los viajes, ke me gustan una cosa mala, y con lo ke me cuestan, no permito ke nadie me los joda, asíNke miro muy mucho con kien me voy; el novio, los amigos más íntimos y poco más. Los experimentos, con gaseosa y en casita.

Reality Bit dijo...

Creo que una de las cosas que me encantan de mi pareja es que no tenemos estos problemas cuando viajamos: a los dos nos suele apetecer lo mismo, ni siquiera es necesario decirlo. Quizás en nuestro primer viaje (a Barcelona) decidí que era el acompañante perfecto, y desde entonces he intentado que se quede conmigo en este largo viaje que pretendo seguir con él.
He vivido viajes horrorosos, de estos de querer volverte a casa, de empezar a hacer la maleta de nuevo, de arrepentirte durante meses. Y quizás eso me ha hecho madurar más que otras cosas, porque aprendes que no siempre el mundo está hecho para ti.
Saluditos apretados

Meg dijo...

Yo soy de esas personas mandonas. No me arrepiento de serlo, no me gusta la duda a la hora de elegir y quiero tener la situación controlada.

Y después de mucho pensarlo, creo que durante un tiempo no haré ningún viaje acompañada con gente conocida, porque siempre acabo jodiendo el momento a los que me acompañan (y a los que suelo querer, por eso me voy con ellos).

(Te leo desde hace tiempo, pero hasta hoy, no te había comentado y es que este post ha sido un poco revulsivo).

Tony Tornado dijo...

uys, lo de los viajes...
Esa parte es muy bonita para visitarla pero para vivir en ella...

Y los viajes con pareja???? eh?

eso sí que ya da para hacer un blog de por sí.

Bikachus

Cinephilus dijo...

Te entiendo perfectamente, Coxis...
A mí me pasa como a Reality bit, en tanto que una de las claves de la relación con mi pareja reside en los viajes. En parte porque vivimos en países distintos y eso nos ha forzado a entendernos y a organizarnos (y no es fácil) y en parte porque los dos somos capaces o de coincidir, o de debatir o simplemente de respetar esferas diferentes.
Lo mismo me ocurre con mis amigos, solo viajo con los que respetan ese espacio, porque en ocasiones se puede llegar a un consenso y en ocasiones se puede tomar una decisión tan fácil como que cada cual haga lo que quiera y se tome su propio tiempo. No sé por qué, en ese sentido, nos suele costar tanto ser un poco menos gregarios.
Y, por último, admito que yo también desconfío de todos los que me dicen que algo está controlado. No solo porque sea síntoma de autoridad sino porque esa afirmación es garantía indudable de descontrol...
Besotes

coxis dijo...

hombre, viajar siempre es descubrir, señor skyzos, el poblema es cuando descubres lo que no esperabas...

es cierto, señor jko, cuando escribí este texto estaba más quemado que la moto de un hippy... Y yo no soy así, yo soy tranquilón, yo soy diplomático...

pues señor oblikuo a mí me gusta discutir con gente con la que me llevo muy bien... Pero discutir con gente que no conoces de mucho que es el amigo del amigo del amigo... pues eso, cuesta mucho, se hace muy cuesta arriba.

señor pepeniebla, si yo en los viajes que he hecho con "mi gente" lo he pasado bomba porque conocemos nuestros gustos, nuestras filias, nuestras fobias y hay confianza para decir "mira, a esa tienda va a entrar tu tía la del pueblo, yo te espero aquí fuera comiéndome un helado tan ricamente"... Menciona usté mi pobre nick que tan poco gustó (a mí el primero...)

señor xabi, ¡coincidencia!, eso me pasó a mí en otro viaje: propuse a la líder que fueramos cada uno por nuestro lado y luego quedar en un sitio y percibí que le sentó a cuerno quemado...

muy cierto, señorita cayetana, yo las veces que mejor he viajado ha sido de tres en tres o de dos en dos... que la indecisión también te pone de los nervios...

miss ketchup, mujer, no sea usté tan negativa, que yo he tenido (y usté seguro que también) viajes de matrícula de honor...

si es que señor matt fatal hay viajes en los que parece que sólo vamos tres y luego empieza a apuntarse gente y terminamos siendo quince... y ahí empiezan los poblemas, cuando aparece el caudillito de turno, encantado de conocerse...

seguro que usté sabe convivir con gente, señor marsónico, usté vive en sociedad... Yo también me fijo en la gente que no coge bien el tenedor y el cuchillo, y lo de beber a morro de la botella no es para enfadarse, es para decirle al autor del incidente guarro en su cara...

eso es lo que tendría que haber hecho yo, señor mm, experimentar con gaseosa pero a veces te dejas llevar y pasa lo que pasa...

ay señor reality bit, es que yo no he hablado de los viajes en pareja que son capítulo aparte, en los viajes en pareja uno no viaja, levita, tiene cara de tontorrón continua, disfruta... Es otra cosa.

me parece muy bien que se retrate usté así tan directa, señora meg, olé. Y comente usté todas las veces que le plazca.

welcome señor tony tornado, los viajes en pareja, ya lo he dicho, son otro cantar... Aaay, son otro cantar...

jo señor cinephilus, pues me quito el sombrero porque mantener relaciones a distancia... Me encanta tu último párrafo, ¡hay que ver lo que aprendo gracias al blog!