05 mayo 2006

Ubi Sunt 2? (aka Mis Cines de Infancia y Adolescencia)

Cuando hoy volvía del trabajo he pasado por la puerta del videoclub y he visto que ya anuncian la, por otra parte soporífera, película Memorias de una Geisha disponible en DVD y he pensado: "¡pero si yo la vi hace como mucho tres meses!" y eso me ha llevado a pensar cómo la exhibición cinematográfica está cambiando de una manera que a mí personalmente no me gusta nada.
Los cines de las ciudades están cerrando. Hace un par de semanas estuve en Alicante y comprobé cómo los cines Aragón y el cine Navas habían cerrado sin remisión. Por no mencionar que mis queridos cines Floridablanca -a pesar de la horrorosa sala C- también cerraron sus puertas hace un tiempo.
¿Qué es lo que está pasando? ¿Han dado por sentado los estudiosos mercadotécnicos de la UIP o la Warner que a la gente le gusta ir a un cine que suele estar donde Cristo perdió la alpargata, que no tiene un sello característico, sino algo frío e impersonal donde todas las salas son más o menos iguales y donde las películas ya no se eternizan en cartel sino que si son blockbusters son lanzadas a bombo y platillo en cinco o seis salas para desaparecer en cuestión de escasas tres o cuatro semanas?
Sé que lo que pido es un imposible, pero yo quisiera ver cines con gigantescas carteleras como el cine Coy, hoy desgraciadamente un Mercadona, el cine donde yo vi La Guerra de las Galaxias -me niego a llamarla Star Wars una nueva esperanza- ese cine con un gran vestíbulo, un anfiteatro, una pantalla con cortinas que se abren y se cierran... un espectáculo al fin y al cabo, con toda la parafernalia necesaria. También recuerdo el cinema Iniesta, donde yo vi Superman, y sí que es cierto que me aburrí mucho de niño pero una segunda visión ya en la época del VHS mejoró mucho mi opinión sobre la cinta de Richard Donner. ¿Y el Coliseúm? Aparte de ser durante un tiempo la sede de la Filmoteca Regional de Murcia, un momento crucial en mi formación cinéfila que merecería un texto completo, fue el cine donde yo vi Grease, En busca del arca perdida y donde lloré como una magdalena cuando mi madre me llevó a ver Campeón del Zeffirelli. El cine Rosi era un cine peculiar, porque durante todo el año ponían películas de esas clasificadas S de Jess Franco y de Ajita Wilson y en Navidad ponían las de Parchís. El Salzillo al menos sigue abierto como la Filmoteca, a mí me encanta ese diseño de ladrillitos, y no puedo evitar recordarlo como el cine donde vi Top Secret! y donde me planté con quince años para ver La ley del deseo. El cine Rex también sigue abierto con lo que no tengo que ponerme nostálgico, solo destacar los montones de buenos ratos que me ha dado, desde E.T. hasta Brokeback Mountain pasando por horrores como Jaws 3-D y sus gafas a 30 pesetas donde la dentadura del tiburoncito salía disparada, horrores adorables como Xanadú y la no tan horrorosa Tacones Lejanos, con la que se reinauguró en el 91. Los recientemente fallecidos cines Floridablanca me rememoran el visionado de La Colmena con mi padres y el ruborizarme cuando Ana Belén se sacaba una teta, ir a ver Los Cazafantasmas y Aliens y enamorarme hasta las trancas de Sigourney Weaver e incluso ir a ver bodrios del calibre de Breakdance 2: Electric Boogaloo con un cine lleno hasta la bandera de breakers de extrarradio. He dejado para el final el cine de Santa María de Gracia, el cine Gran Vía, el primero que yo recuerdo donde me llevaron a ver una peli calificada entonces sorprendentemente para mayores de 18 y de 14 acompañados, yo tenía cuatro y pensaron que no me iba a enterar de nada, la peli en cuestión era Jesucristo Superstar. Y me da igual lo que digan los críticos, a mí me encanta.
Todo esto se resume a que cada local tenía una decoración, un estilo, una personalidad: sí que es verdad que no había Dolby Surround EX y que las entradas no se podían comprar por Internet pero te podías quedar a ver la peli dos veces si querías y uno flipaba con ese apagar de luces y esa cortina abriéndose despacito: como esa cortina marroncita del Coliseúm... hoy un Bingo.
Ahora todo es igual, un centro comercial a las afueras con un multicine frío, sin cortinas, sin esas vitrinas donde estaban las lobby cards con fotos de la película... Con razón ahora espero a que salgan en DVD algunas, los cines se han empequeñecido tanto que te planteas esperar un par de meses y la ves tranquilamente, si quieres en versión original y sin escuchar politonos de opá-vyazéruncorrál, conversaciones de móvil, ruidos de palomitas, bolsas de patatas fritas de difícil apertura, aullidos de macarrillas con zapato de chúpame-la-punta y sus novias, la mayoría serias aspirantes a concursar en La Casa de Tu Vida etecé etecé...
A pesar de todo, iré a ver XMen3, Tormenta me pierde...

6 comentarios:

MM dijo...

Akí huele a Cinema Paradiso...

Como yo era de pueblo, no tuve una relación tan íntima con los cines de Murcia , sólo con el de mi pueblo, of course. Pero precisamente porke sólo veniamos a las películas especiales, venir a un cine de la capital del Planeta se convertía en una aventura maravillosa.
Me dio una rabia increíble lo del floridablanca (pedazo pantallón el de la sala A) porke se han empeñao en ke cojamos el coche ; ahora cuesta muchísimo hacer CENAS=CINES,por eso el REX se ha convertido casi en una relikia a defender con uñas y dientes.

¿ Ké no te emocionaste con Supermán?¿ Como es posible?

Una cosa; Murcia es muy pekeña y hay un tanto por ciento de posibilidades muy alto de ke nos conozcamos el careto....Da como un poco de yuyu ¿ No ?

coxis dijo...

Superman de crío me aburrió bastante, pero fue porque había visto antes La Guerra de las Galaxias y me volví maniático de esa peli y consideré que Superman era como una prima pobre. Insisto que al verla ya con trece años mi opinión cambió radicalmente.

Es cierto, pedazo pantallón la sala A. ¡Salvemos el Rex!

¿Que nos conozcamos el careto? Puede que sí, puede que no... al fin y al cabo, tampoco es para que dé yuyu (supongo). Y sí, Murcia es muy pequeña.

MM dijo...

Yu-yu no tiene porké ser necesariamente malo; yo lo igualo más bien a mariposas en la barriga.

Ah.....Si fuiste el día del estreno de Brokenback Mountain al Rex nos veríamos....Como nos veremos para ver el estreno de XMen...

coxis dijo...

no vi Brokeback Mountain el estreno, sino el sábado siguiente a las cinco y media, que hizo un frío de cullons, la película me dejó un nudo en la garganta. Voy a ver qué como...

MM dijo...

Me morderé la lengua porke Brokeback no es precisamente santo de mi devoción....
Y el Lucas de las últimas tres galaxias, tampoco...
No todo van a ser coincidencias, ke si no estaríamos to el día haciéndonos la pelota..
;-p

coxis dijo...

yo también sufro mucho con la segunda trilogía de Star Wars...

en cuanto a Brokeback Mountain, esa escena final en casa del difunto y el otro cogiendo su camisa me puso, reitero, un nudo en la garganta.

Por supuesto, sobre gustos no hay nada escrito.